La ortodoncia invisible para niños es un tratamiento que consiste en la colocación de unos alineadores transparentes y removibles, confeccionados totalmente a medida. Dichas férulas se adaptan al contorno de la dentadura y realizan ligeros movimientos hasta conseguir los resultados deseados.
Los alineadores invisibles para niños son unas férulas transparentes de poliuretano, un material resistente y ligero, completamente personalizadas para que encajen en cada una de las arcadas dentales.
Estos alineadores realizan una serie de ligeros movimientos sobre los dientes, ejerciendo presión de manera progresiva, para enderezarlos y, así, corregir, a su vez, la mayoría de las maloclusiones dentales.
La ortodoncia invisible para niños es un tratamiento de ortodoncia infantil que se basa en el uso de unos alineadores transparentes diseñados a medida, con el objetivo de corregir los problemas de malposición dental.
Hay que tener en cuenta una serie de fases a la hora de empezar el tratamiento de ortodoncia invisible:
Mediante radiografías y un escáner intraoral se lleva a cabo el registro de las estructuras dentales de manera digital, aportando, así, mayor precisión y planificación al tratamiento.
Una vez tomadas las medidas, el ortodoncista realiza una simulación del antes y del después, diseñando la secuencia de movimientos de los dientes mediante un software. De este modo, determina también el número de férulas que necesitará el niño para conseguir el resultado deseado.
A continuación, se fabrican los alineadores invisibles, según los registros tomados. Estos irán realizando pequeños movimientos sobre los dientes hasta conseguir la alineación correcta.
Para que el tratamiento sea efectivo, el niño deberá llevar las férulas puestas, al menos, 22 horas al día y, en función de cada caso, deberá cambiarse los alineadores cada siete, diez o 14 días.
La duración de los tratamientos de ortodoncia invisible infantil depende de cada paciente, aunque, por lo general, suele oscilar entre los diez y los 18 meses, según las necesidades del caso.
Una primera revisión con el ortodoncista a los seis años resulta fundamental, aunque los padres no observen hábitos incorrectos y vean que sus hijos tienen unos dientes saludables y alineados. Una sonrisa bonita y cuidada también puede esconder alteraciones que solo los ortodoncistas experimentados son capaces de detectar.
La ortodoncia invisible infantil permite corregir problemas de maloclusión dental. Entre las principales maloclusiones destacan:
Son numerosas las ventajas que ofrece la ortodoncia invisible en niños, entre las cuales destacan:
El principal inconveniente de la ortodoncia invisible en niños es que su resultado depende de que el paciente lleve las férulas 22 horas al día, por lo que hay que valorar su edad y su grado de responsabilidad. Conviene que conozcas, además, estos aspectos:
Si el ortodoncista cree que el caso de tu hijo se resuelve mejor con brackets, te lo dirá durante la primera visita o el estudio de ortodoncia, porque para elegir entre ortodoncia invisible y brackets es necesario valorar las necesidades y el estilo de vida de cada niño.
La implicación del niño y su familia es decisiva durante todo el tratamiento, pero especialmente en las primeras semanas, hasta que las férulas forman parte de la rutina de tu hijo. Estas pautas os ayudarán:
El precio de la ortodoncia invisible en niños no es fijo. Depende del problema que haya que corregir, del número de alineadores que necesite tu hijo y de cuánto dure el tratamiento. Por eso, preferimos no darte una cifra que luego no se ajuste a su caso, y concretarla solo cuando lo hayamos valorado.
En Moonz esa valoración se hace en una primera visita gratuita. Después te entregamos un presupuesto detallado según lo que necesite tu hijo y, si lo prefieres, puedes repartir el coste del tratamiento con nuestras opciones de financiación.
Profesionales dedicados a la ortodoncia desde hace más de 15 años
La edad recomendada para usar ortodoncia invisible en niños es desde los seis años, durante la etapa de dentición mixta, es decir, el periodo de transición y en el que conviven los dientes temporales (de leche) y los definitivos.
Durante esta fase, la ortodoncia invisible ayudará a crear el espacio necesario en la boca para facilitar la erupción de los dientes permanentes y su correcta posición.
En general, los alineadores no se deberían romper, ya que están hechos de un material flexible y resistente. Sin embargo, no son indestructibles y, si no se guardan en su estuche o no se tratan con cierto cuidado al manipularlos, podrían llegar a romperse.
En caso de que se rompa alguno de los alineadores, llama a la clínica cuanto antes para informar al ortodoncista. Mientras tanto, el niño debe seguir llevando el mismo aparato, aunque se haya partido o fisurado.
Si el niño pierde los alineadores, hay que llamar a la clínica cuanto antes para comunicárselo al ortodoncista. Este, si lo considera necesario, solicitará un nuevo juego de sustitución. Mientras tanto, el niño deberá usar el juego anterior o el siguiente, según considere el ortodoncista.
Por este motivo, se recomienda guardar siempre el último juego de alineadores. Si el niño pierde unos, podrá utilizar los anteriores provisionalmente hasta el próximo cambio.
En principio, los alineadores invisibles no afectan a la forma de hablar, ya que se ajustan al contorno de los dientes. No obstante, es normal que, durante los primeros días, el niño necesite un periodo de adaptación para acostumbrarse a la nueva sensación de llevar puestos los alineadores.
El doctor Rodrigo Villaverde es licenciado en Odontología por la Universidad de Salamanca y cuenta con un máster en Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial por el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz. Además, cuenta con certificaciones en los principales sistemas de ortodoncia invisible, como Invisalign y Spark.